“No quiero tener la razón, quiero que estemos bien”
- Marisela Borges

- hace 3 días
- 2 min de lectura
En muchas discusiones, sin darnos cuenta, dejamos de buscar una solución y comenzamos a buscar un ganador. Queremos demostrar que tenemos razón, que nuestra versión es la correcta y que la otra persona debe reconocerlo. Y mientras más defendemos nuestra posición, más difícil se vuelve escuchar.

Desarma el ego
Una relación saludable no debería convertirse en una competencia. Decir “no quiero tener la razón, quiero que estemos bien” implica reconocer que, en ocasiones, preservar un vínculo puede ser más importante que ganar una discusión. No significa renunciar a nuestros límites, permitir faltas de respeto o aceptar aquello con lo que no estamos de acuerdo. Significa elegir conscientemente qué batallas merecen nuestra energía.
El ego quiere ganar
El ego puede hacernos sentir que ceder equivale a perder. Nos impulsa a responder inmediatamente, justificar cada palabra, recordar errores del pasado y buscar argumentos para demostrar que el otro está equivocado.
Sin embargo, tener la última palabra no necesariamente significa haber resuelto el problema.
A veces podemos ganar una discusión y, al mismo tiempo, perder cercanía, confianza o tranquilidad.
Por eso es importante preguntarnos: ¿Quiero demostrar que tengo razón o quiero encontrar una manera de solucionar esto?
La respuesta puede cambiar completamente la conversación.
Escuchar no significa estar de acuerdo
Uno de los mayores desafíos en una discusión es escuchar verdaderamente. Escuchar no significa aceptar todo lo que la otra persona dice. Significa intentar comprender qué está sintiendo, qué necesita y desde dónde está hablando.
Cuando dejamos de preparar nuestra respuesta mientras el otro habla, comenzamos realmente a escuchar.
Quizás descubramos que detrás de una frase expresada con enojo existe tristeza, miedo, cansancio o una necesidad de sentirse comprendido.
Elegir la relación antes que el orgullo
Desarmar el ego requiere humildad. A veces significa decir:
“Puede que no lo haya visto de esa manera.”
“Entiendo por qué te sentiste así.”
“No era mi intención lastimarte.”
“Hablemos cuando estemos más tranquilos.”
Estas frases no nos hacen débiles. Al contrario, requieren madurez emocional para reconocer que una relación no se construye únicamente con argumentos, sino también con empatía, respeto y capacidad de reparar.
Y también debemos recordar que buscar estar bien no significa soportarlo todo. Una relación saludable necesita límites, reciprocidad y respeto. Hay situaciones en las que mantener nuestra posición es necesario, especialmente cuando están en juego nuestra dignidad o bienestar.

A veces, la paz vale más que la victoria
No todas las discusiones necesitan un vencedor.
Hay conversaciones en las que lo más importante no es demostrar quién tenía razón, sino comprender qué ocurrió, reparar lo que se pueda y aprender para la próxima vez.
Antes de responder desde el orgullo, podemos detenernos y preguntarnos:
¿Esto que voy a decir ayudará a solucionar algo o solamente alimentará la discusión?
A veces, hacer una pausa es más valioso que tener una respuesta perfecta.
Porque cuando dejamos de competir y comenzamos a comprender, cambia la manera en que nos relacionamos.
No quiero tener la razón.Quiero que podamos entendernos.Quiero que podamos escucharnos.Quiero que estemos bien.
Desarmar el ego no significa dejar de ser nosotros mismos. Significa aprender que el amor, la amistad, la familia y las relaciones humanas necesitan algo más profundo que tener siempre la razón: necesitan la voluntad de cuidarnos mutuamente.
Marisela Borges
Psicóloga



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